Breve historia de las transfusiones de sangre

Las transfusiones de sangre

Por todos es sabida la importancia que tienen desde hace cientos de años las transfusiones de sangre y la cantidad de vidas que se han salvado gracias a ellas. Se cree que los primeros en realizar transfusiones de sangre fueron los aborígenes australianos, que ya las practicaban hace miles de años. Se habían adelantado muchos siglos a los conocimientos médicos europeos en lo tocante a la circulación de la sangre. Sin embargo fué el español Miguel Servet, víctima de la intolerancia y fanatismo protestante, el primero en desarrollar la teoría del riego sanguíneo. El médico aragonés de la primera mitad del siglo XVI se había inspirado en teorías médicas de un sabio árabe del siglo XIII: Ibn al Nafis, que ya habló en su tiempo de una circulación pulmonar. Ambos sirvieron de base para los trabajos científicos posteriores del inglés W. Harvey, a quien se le ocurrión la idea genial de que el corazón era una bomba que trabajaba mediante fuerza muscular, y clave en la distribución por todo el organismo del líquido vital.
Transfusiones de sangre. HistoriaSi la sangre era un río interior, a su corriente podría incorporarse más sangre, lo mismo que un río mayor puede recibir el aporte de otro menor. Los primeros experimentos tendentes a hacer buena esta teoría lógica los llevó a cabo, al parecer, R Lower, promotor de la experimentación en animales, y Juan Bautista Denys, el primero en atreverse a practicar transfusuiones en humanos. En junio de 1667 procedió a transvasar a un adolescente de quince años, a quien previamente había practicado una sangría , cierta cantidad de sangre de cordero, un litro de sangre arterial exactamente.
Al año siguiente uno de sus pacientes murión tras la transfusión, pero al parecer no fue ésta lo que le mató, sino cierto veneno suministrado al paciente por su propia esposa. No tardó en ser prohibida toda experimentación de este tipo, más por novedosa que por peligrosa. Sea como fuere, las transfusiones se abandonaron hasta principios del sigrlo pasado, en que el médico inglés James Blundel llevó a cabo con éxito una transfusión en el hospital londinense de Guy. Era el año 1818, y se valió de una jeringa para llevar a acao la transfusión o transvase.
A principo sólo se hicieron transfusiones en caso de vida o muerte, pero en 1829 una paciente recién parida salvó su vida gracias a la abundante trnsfusión de sangre que se la adminitró, con lo que el prestigio de este tipo de remedios alcanzó cotas muy altas. El Dr. Blundel había ideado dos clases de ingenios para llevar a cabo la transferencia de sangre del dador al receptor. Durante la guerra franco-prusiana de 1870 la transfusión fué una de las actividades médicas más utilizadas, y con enorme éxito, en la salvación de vidas. Fué entonces cuando empezó a plantearse una de las complicaciones: la coagulación. Este problema grave sería preocupación científica a la que se dedicó el austriaco Karl Landsteiner, en 1909. Fue él quien dio con la causa: existían distintos tipos sanguíneos no siempre compatibles. Aunque hoy sabemos que los grandes grupos sanguíneos son cuatro, entonces no se tenía constancia de la diversidad de la sangres, y fue su estudio y análisis lo que hizo posible la transfusión segura y sin riesgos.
Las transfusiones primitivas se realizaban de donante a paciente, mientras que hoy se hace a través de la institucionalización de los bancos de sangre. Gracias a la solidaridad de hoy en día, las transfusiones de sangre son posibles, ¿y por que no pensar en transfusiones de sangre artificial?; quizá pronto…

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